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El cuidado de las pinturas

A cuidar, a cuidar... si no, habrá que repintar.

 

En los artículos sobre pintura, si han tenido la paciencia de leerlos, (que buena falta habrá hecho), hemos repasado qué hacer a la hora de pintar El Barco. Curioso hecho: decir El Barco no es lo mismo que decir el auto, ¿no?. El auto es la herramienta de todos los días, la máquina que usamos para trasladarnos, en cambio El Barco (entre 5´ y 150´, para cada dueño es lo mismo) es nuestra fuente indiscutida de paz y placer, el sosiego, la válvula de seguridad, el seguro para enfrentar la semana con buen ánimo –esperando el próximo fin de semana, desde luego.

 

Y bien, después de haber invertido tiempo y dinero –ambos, bienes cada vez más escasos- y esfuerzo personal o ajeno, tenemos el barco resplandeciente y sentimos un oscuro placer al ver cómo lo miran los demás.

 

El tema es que la inversión tiene que durar el mayor tiempo posible. Un accidente lo tiene cualquiera, pero meterse en un bajío a sabiendas con el fondo recién pintado raya en la inconsciencia (recién pintado o no, raya en la inconsciencia igual, pero ayuda a ilustrar el punto). Veamos  cómo podemos cuidar lo pintado, dando por sentado que trataremos de evitar en todo lo posible los golpes, rayaduras y demás.

 

El fondo

La obra viva, como hemos visto, sufre por la inmersión en el agua, pero también por impactos contra objetos sumergidos y por la adherencia de organismos vivos, sean éstos animales (moluscos) o vegetales (algas). En particular, en aguas nada limpias como las del Río de la Plata, los productos químicos presentes son especialmente agresivos. 

 

El cuidado fundamental del fondo es mantenerlo limpio; si no lo hacemos, la película protectora de pintura será deteriorada por este conjunto de agentes nocivos. Naturalmente, la pintura necesitará ser renovada de tiempo en tiempo, sea por la acción del rozamiento al navegar, sea por envejecimiento. Mientras tanto, es preciso formular –y cumplir- un programa de limpieza.

 

Periódicamente, con una frecuencia que variará según el uso y el porte de la embarcación, debe sacársela a seco e inspeccionarse el fondo. Un hidrolavado es lo mínimo indispensable, acompañado por una pasada de cepillo si hubiera suciedad excesiva que no salga sólo con el agua a presión. Si hay adherencias orgánicas, el cepillo se impone, junto con una revisión de la pintura; pensemos en renovar el antifouling. Si no le dimos antifouling porque no se esperaban las adherencias, revisemos qué ha cambiado y actuemos en consecuencia.

 

La frecuencia de la limpieza podrá variar: un velero de regata podrá salir para limpiar el fondo una vez por semana, una lancha que va a guardería o a trailer puede limpiarse cada vez que sale del agua, sacar un crucero de gran porte es tarea costosa y complicada. Lo que debería ser un denominador común es que la frecuencia mínima sea de entre seis meses y un año. He visto un fondo en condición lastimosa, con la confesión del propietario de que no salía hacía ¡ocho años!.

 

Para los regateros que gustan de pulir el fondo con productos ad-hoc o de lustrarlos con productos teflonados: las pastas de pulir tienen ceras, y el teflon es el antiadherente por excelencia. A la hora de repintar, como la película de pintura se impregna de estos compuestos, no hay pintura que se adhiera a la anterior; es preciso sacar todo y hacer la nueva pintura desde cero.

 

La obra muerta

Se ha comentado anteriormente que el sol es gran enemigo de los materiales con que se construyen barcos, excepción hecha de los metálicos. Hemos pintado para proteger el PRFV y la madera del sol. Bueno, la mejor forma de proteger la pintura es una buena carpa. Las pinturas también envejecen por la acción del sol, pero, a diferencia del PRFV y las maderas, tienen la ventaja de ser renovables. Una carpa hará que la renovación –el repintado- tarde más en llegar que si se deja todo sin cubrir.

De acuerdo, sacar la carpa y estibarla es un laburo, ponerla y cerrarla bien después de un día cansador ni te digo, pero...  

 

Si la carpa fuera integral y cubriera cual faldas de matrona también las bandas, sería fantástico. No se ven muchas, sin embargo; la clave de la integral es la ventilación, que debe estar asegurada para evitar la condensación de humedad debajo.

 

Por lo demás, para el cuidado de la pintura de bandas, espejo y superestructura bastará con un lavado periódico con agua limpia y un poco de detergente o limpiador neutro, cuidando de enjuagar bien. La utilización de ceras y elementos de lustre conlleva lo ya expresado para el fondo de regata, aunque mientras no sea necesario repintar mantienen el brillo de la pintura.

 

Maderas vistas

Si se ha utilizado un buen barniz marino y se lo ha aplicado de la forma apropiada, solamente se necesita de vez en cuando pasar un trapo húmedo seguido por uno seco, preferentemente de lana, para mantenerlo en óptimas condiciones. Obviamente, si las maderas están debajo de la carpa, tanto mejor.

 

Interior

Aquí se aplica lo ya dicho para la obra muerta. Es importante sin embargo mantener el ambiente lo más libre de humedad que sea posible, y es bueno, después de un tiempo más o menos prolongado de tener el barco cerrado, pasar un trapo seco por todas las superficies interiores.

 

La sentina se mantendrá tan libre de líquidos como se pueda, pero esto vale para cada momento. El compartimiento del motor conviene lavarlo con algún desengrasante neutro, que se lleve cualquier salpicadura de aceites y grasas y el film que dejan depositado los vapores de combustible.

 

Algunas aclaraciones

En todo lo dicho hay un elemento común: no deben usarse solventes de ningún tipo para la limpieza. Además de ser agresivos, son tóxicos e inflamables, y representan un riesgo. Cuanto haya para limpiar puede ser limpiado eficazmente por métodos seguros como los descriptos. Si hubiera algún tipo de suciedad especialmente pertinaz, conviene utilizar un limpiador biodegradable neutro, diluido con la cantidad de agua adecuada, luego enjuagar y secar.

 

Una palabra más sobre los compuestos de lustre: además de ceras, la mayoría contienen abrasivos; esto quiere decir que cada vez que se usan se llevan algo de pintura...y acercan el repintado. Ojo, pues, y mucha prudencia.

 

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